jueves, septiembre 17, 2009

Una merecidísima segunda oportunidad

Como dije con anterioridad, ya habíamos visitado en una ocasión el pueblecito que nos recibió durante nuestras vacaciones y a causa de una serie de contratiempos, ambos nos llevamos muy mala impresión de aquel lugar, por lo que quisimos darle una segunda oportunidad que, por cierto, no sólo no defraudó sino que además nos ha servido para conocer con creces tanto sus rincones más emblemáticos como la amabilidad de sus gentes.

Vayamos por partes.

El pueblo.

Situada en el extremo noroeste de la Comunidad de Madrid, a 86 kilómetros de la capital, se encuentra La Acebeda, a 1269 metros de altitud, rodeada de bosques y pastizales y regada por numerosos arroyos.

Este pueblo de estrechas y pedregosas calles, es bastante más grande de lo que en un principio habíamos imaginado, aunque la realidad es que cuenta actualmente con tan sólo 57 habitantes censados, la mayoría situados ya en la tercera edad.

Según cuentan, el origen del pueblo se remonta a la época de la Reconquista, cuando pastores del cercano Horcajo, que llevaban su ganado por las rutas de las trashumancia, comenzaron a levantar casas al borde de la Cañada Real. En siglos posteriores, el caserío se fue incrementando siguiendo la trama lineal, pero abriendo también prolongaciones en otras calles. De forma paralela, se produjo un crecimiento demográfico, alcanzando su techo poblacional en el año 1889, con 360 habitantes.

Como bien indica el nombre, una de las señas de identidad de la localidad es, precisamente, la gran cantidad de acebos que alberga tanto en los bosques que la rodean como en sus propias calles, aunque también se pueden observar pinos, fresnos y robles.

También destacaría la belleza de muchas de las fachadas del pueblo, que a pesar de haber sido restauradas mantienen esa apariencia rural tan característica, a las que nos les faltan flores de todos los colores adornándolas.


Aunque es de esperar, cabe señalar que, salvo por el camping que se sitúa a las afueras y algunos bares, restaurantes (uno de los cuales también hace las veces de tienda) y alojamientos, la actividad comercial de la zona es prácticamente nula. Según nos narraba Jose Luis (el dueño del camping), los habitantes comprar carne fresca, fruta y pescado una vez a la semana, cuando sube hasta allí el camión que se dedica a su venta ambulante.

La Iglesia de San Sebastián

A nivel personal, una de las cosas que más me llaman la atención de todos los municipios que conforman la Sierra Norte de Madrid es que, por pequeños que sean, todos cuentan con su correspondiente iglesia y/o ermita. La Acebeda no iba a ser la excepción, claro.

En este caso se trata de una iglesia Barroca que data del siglo XVII, aunque sufrió recientemente una restauración, gracias a la cual se descubrió en la entrada un arco de sillería del siglo XVII.

Cuentan también que la pila bautismal, fue labrada por los canteros vecinos del pueblo en una sola pieza durante el siglo XVIII.

En su fachada se encuentra una de las cuatro fuentes de corriente perpetua de agua de manantial, siempre fresquita y de excelente calidad, que casi podríamos decir que es uno de los orgullos del pueblo. Y es que es muy frecuente ver a vecinos y visitantes llenar sus recipientes en esta fuente.


La casa de la fragua y el potro de herrar

Otro de los rincones emblemáticos del lugar es la casa de la fragua, situada en el pueblo desde hace 200 años.

Junto ella se observa el potro original en el que los pastores herraban a sus animales.

El lavadero Municipal

Hasta aquí se dirigían antaño las mujeres para lavar sus ropas.

El lugar fue recuperado recientemente (en 2005 si mal no recuerdo) ya que al parecer el antiguo se encontraba en estado de ruina por la falta de uso. Aún así es patente la dejadez que refleja.

Estación de tren abandonada

Todavía me sorprende que la estación de tren no aparezca en las guías de este pueblo. Quizás tenga que ver el hecho de que se encuentre totalmente abandonada, a pesar de que de vez en cuando se escuche pasar por allí algún tren de mercancías.

Son varias las estaciones que se encuentran abandonadas en diferentes pueblos de la Sierra Norte, lugares a mi parecer que, pese a estar terriblemente desaprovechados ,cuentan con un encanto especial (próximamente un artículo más extenso sobre el tema).

El cámping

¿Para qué nos vamos a engañar? El lugar es pequeño y tiene quizás pocos servicios si los comparamos con otros con más categoría (este era de segunda, como algunos equipos de fútbol), pero a nosotros no nos faltó de nada. Es más, nos encantó la amabilidad con que nos trató cada día Jose Luis, siempre servicial.

La temporada de acampada al aire libre ya había terminado, puesto que el mal tiempo comienza a arreciar (algo que por las noche se convertía en una gozada si dormías con tu mantita y al lado de tu nene), así que sólo podían observarse algunas caravanas (que solo tenían habitantes durante el fin de semana) y seis bungalows, chiquititos pero acogedores y perfectamente acondicionados, en uno de los cuales nos alojábamos nosotros.

Además el entorno era la leche...

Sin duda repetiremos, ya que tanto el pueblo como el alojamiento son ideales para descansar y desconectar de todo.

20 comentarios:

La Vero dijo...

Que rinconcito más majo no?? La verdad es que tiene buena pinta para pasar un fin de semana, eso sí solo un fin de semana o por lo menos por la parte que a mi respecta, porque tampoco me gustan muchos los pueblos jeje
Eso si el paisaje es genial.

Besos y Abrazos

Frabisa dijo...

Chulísmo, Per, es más chulo aún porque lo has vivido con ilusión y todo tiene diferente color si las ganas de pasarlo bien son muchas y la compañía buena.

un besazo

Asterina dijo...

Qué bonito todo! Me alegro que le dieras una segunda oportunidad porque se lo ha merecido por lo que nos cuentas. Un abrazo!

Naveganterojo dijo...

Eres la perfecta guia turistica, (a excepcion de la explicacion de la iglesia, pero claro, es que a mi me salen unos bultitos en la frente y una especie de rabo en la espalda cuando me acerco a esos lugares habitados por individuos vestidos de negro,ja,ja,ja)
La verdad es que por lo que nos cuentas ha de ser un placer pasear por esas calles tan vacias de gente y de prisas.
Un abrazo, y cuentanos mas

Ego dijo...

Tiene buena pinta.
Y los gatos son preciosos, toda una estampa.
Un bexo

Ralph dijo...

Vivimos tan esclavizados por las comodidades y los centros comerciales que nos parece imposible como pueden vivir en estos pueblos pero ahí encontramos algo de lo que solemos carecer, paz, tranquilidad y estar rodeados de naturaleza. Saludos.

Perséfone dijo...

La Vero: Supongo que es todo cuestión de gustos, jeje. Tanto el nene como yo esperamos poder terminar nuestros días en alguno de estos pueblos.

Frabisa: Qué gran verdad acabas de decir. Cuando a las cosas se les pone ilusión y empeño el bienestar y la diversión se amplían muchísimo.

Asterina: Desde luego que se la merecía. No se puede juzgar un sitio sin apenas saber nada de él.

Naveganterojo: Para qué te voy a engañar, yo tampoco es que sea muy creyente que se diga, pero me encanta visitar estos lugares. Los considero monumentos que forman parte de nuestra cultura, nos guste o no. Hay verdaderas obras de arte.

Ego: Los gatos eran una preciosidad y realmente simpáticos. Casi todos se dejaban tocar, al no estar tan maleados como los de ciudad. Si es que son los propios vecinos los que los alimentan.

Ralph: Estoy totamente de acuerdo con lo que dices. Es más, muchas veces cometemos el error de dar por hecho que algo no nos gusta aún cuando ni si quiera lo conoces de primera mano.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. Espero que paseis un buen fin de semana y a los madrileños una feliz noche en blanco :)

SUSANA dijo...

Preciosoooooo!!! Muchas Gracias por compartir con nosotros esas fotos!

Estoy maravillada con los frentes de piedra y esa naturaleza vigorosa rodeando el lugar...hay poesía allí, qué acierto la elección!

Un besote Enormeeeeeeeeeee Perséfone!

Perséfone dijo...

SUSANA: me alegra mucho que te gusten las forografías. Lo cierto es que la mayoría no le hacen justicia al lugar.

Un saludo enorme.

Malvada Bruja del Norte dijo...

Dan ganas de ir...Sobre todo cuando he visto esa casa de piedra, el banco de hierro forjado y los gatos al sol...de postal oye!

P.S.: Espero el post sobre las estaciones de trenes...

sonia7386 dijo...

Pues tiene muy buena pinta para ser un lugar donde invertir unos dias con total tranquilidad, vamos que incita a deshacerse de movil y de todo jeje me alegro que lo hayais pasado bien esta vez!

Miguel dijo...

¡Qué bien que lo has contado! Las fotos han ilustrado perfectamente tus palabras. Dan ganas de acercarse a pasar unos días por allí. Tiene encanto este lugar.

Un abrazo.

María dijo...

Preciosas fotografías, he disfrutado con ellas.

Me encantan estos pueblos con esa naturaleza tan refrescante, las casas de piedra... una maravilla.

Un beso.

Marinera de parajes soñados dijo...

Disfrútalo y aprovecha para relajarte... seguro que merece la pena pasar unos días (yo si estoy mucho tiempo en el campo me agobio) Seguro que esta vez sera mejor...

Yo este finde estuve en un pueblecito y me hizo bien..

Javier Gómez dijo...

Que bonito!!!! y que bien explicado, sirves para guía turística jejeje besos

Sombras en el corazón dijo...

Pues parece de lo más encantador y encima con la ventaja de estar allí en un plis-plas desde Madrid... Para el invierno debe ser frío, pero para el verano debe ser genial. Sin tele, con naturaleza. Si uno no se encuentra a uno mismo allí, ya no sé donde...

Un abrazo, guapa

Perséfone dijo...

Malvada Bruja del Norte: Pues adem´ñas de guapos, los gatos eran bien simpáticos, que se dejaban acariciar y todo.

sonia7386: ¡Clar que hemos disfrutado! Pero sobre todo, como bien dices tu misma, hemos descansado y desconectado de todo. Un lujo, vaya.

Miguel: me alegra muchísimo que la explicación y las fotos sean de tu agrado.

María: A nssotros también nos encanta, por eso tratamos de escaparnos allí siempre que tenemos unos días libres. Volvemos con uan energía increible.

Marinera de parajes soñados: Ojalá puediera volver a hacerlo de nuevo. La lástima es que que ya ha quedado atrás, pero te aseguro que hicimos todo eso y mucho más.

Javier Gómez: Jajaja gracias por el cumplido, pero creo que todavía me queda mucho para eso.

Sombras en el corazón: Esa es preciamente una de las grandes ventajas. Y es que parece mentira que a tan sólo 45 minutos de la capital haya un lugar tan especial que nos proporciona tantísima tranquilidad a los dos.

Muchísimas gracias por vuestros comentarios. A ver si actualizo de nuevo, que ya toca.

Abrazos para todos.

Mr Blogger dijo...

Más que la cantidad de los servicios importa la calidad. Si os habeis sentido a gusto y no les ha faltado de nada, tampoco deberíais haber echado en falta más servicios. Más no siempre es mejor, y además, ayuda a desconectar no tener dependencias a ciertas cosas.

La Gata Coqueta dijo...

LO QUE SI ES CIERTO QUE SE DESCONECTA EN TOTAL TRANQUILIDAD Y LO MEJOR ES LO CERCANO QUE ESTA DEL CENTRO.

LO QUE ME ENCANTA ES LAS FACHADAS DE PIEDRA TIENEN MAGIA PARA MI, GUADAN DEL CALOR Y D EL FRIO DE MANERA NATURAL ES ALGO EXTRAORDINARIO.

COMO VES ANDO DEJANDO MIS HUELLAS POR LOS TEJADOS DE MIS VECINOS Y REANUDANDO MI VIDA SOCIAL ESTA SEMANA.

AHORA PASA A VISITARTE Y A INVITARTE A ENTRAR EL BLOG MIS CARICIAS DEL ALMA, EN ELLAS TE HE DEJADO UN PRESENTE DEDICADO PARA TI.

ME AGRADARIA QUE TE GUSTASE, ME HARÍAS SENTIR UNA GRAN ALEGRÍA.

TE DEJO EN TUS MANOS UN RAMILLETE DE AZUCENAS PARA QUE LAS CUIDES HASTA MI REGRESO.

UN ABRAZO Y SIN GRIPE JAJAJAJ

Perséfone dijo...

Mr Blogger: Ya están hartos de decirnos que importa más la calidad que la cantidad. En este caso está más que demostrado jeje.

La Gata Coqueta:A mí también me encantan esas fachadas de piedra, aunque eso no es nada comparado con el olor a leña que inunda todos estos pueblecitos en invierno ¡Es una gozada!

Muchas gracias por el detalle. ¡Voy corriendo a recogerlo!

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