Aún con el editor de texto abierto me pregunto si voy a ser capaz de expresar todo lo que han significado para mí estos últimos años. Hacerlo utilizando sólo la palabra y unas cuanta líneas de este blog me va a ser realmente difícil, pero quiero intentarlo.
Supongo que si tuviera que resumirlos en un par de palabras, esas sería sin duda aprendizaje y descubrimiento. Porque además de haber vivido junto a ti un montón de experiencias, buenos y malos momentos y otras situaciones, puedo decir con firmeza que, directa o indirectamente, me has enseñado un montón de cosas.
A tu lado he descubierto, por ejemplo, la importancia de tener un apoyo firme e incondicional así como la fuerza que este puede llegar brindarte en los peores momentos.
He aprendido que los mejores regalos no son, ni de lejos, los materiales. Que mantener una relación es algo más que ir al cine o salir a cenar un par de veces por semana, que la confianza y la sinceridad no consisten sólo en contarle lo que te sucede a otra persona o que la fidelidad va mucho más allá de no ponerle los cuernos a tu pareja.
Ahora sé que no sólo llorar juntos ante la adversidad alivia las penas, sino que también vivir las alegrías (propias o ajenas) al lado de aquellas personas a las que quieres las multiplica hasta el infinito.
Ya sé diferenciar entre amar con locura a una persona, tenerle cariño e idealizarla.
También he descubierto lo bien que uno puede llegar a sentirse cuando otra persona se preocupa por ti, por que estes a gusto, por reconfortarte o sorprenderte y se esfuerza en mimarte cada día. Y a decir verdad, a esto me he terminado acostumbrado demasiado pronto...
Además ahora me cuesta menos pedir perdón, valorar los pequeños placeres (esos que tanto aprecias tú), expresar lo que siento y llorar o reirme cuando necesito hacerlo sin temor ni vergüenza ante el que dirán.
Me has enseñado a valorar mis virtudes y analizar mis defectos sin martirizarme por ello. Porque nadie es perfecto y son preciamente esas imperfecciones las que nos hacen diferentes al resto y nos suman una caris especial a cada uno. Y por eso mismo no quiero que cambies jamás.
Creo que también puedo decir que ahora soy más constante que nunca gracia al ejemplo que me has ido dando y los consejos que me has proporcionado. Gracias a ello ahora no sólo me dedico a fabricar sueños y proyectos, sino también a perseguirlos. Porque ahora sé que, con esfuerzo e ilusión, casi todo es posible.
Creo ue tan sólo hay una cosa a la que no me has enseñado: a vivir sin ti. Así que más te vale que no te alejes nunca de mí y que estos seis años juntos supongan un bonito comienzo de una vida en común.
TE QUIERO.