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Existen ocasiones en las que antes de hacer nada sería mejor que un cerdo nos mordiera la mano para que se nos quitaran las ganas, muy especialmente en aquellas en las que por ir de entendidos en determinados temas es peor el remedio que le ponemos a determinado conflicto que el problema en sí.
Y digo esto porque es exactamente lo que me ha pasado con el ordenador.
Llevaba un tiempo calentándose tanto que incluso había veces que llegaba a apagarse de repente. Con la intención de arreglarlo, mi hermano le abrió las tripas a la Unidad Central y trató de mirar qué le sucedía al ventilador con tan mala leche que el muy borrico lo forzó demasiado y ahora directamente ni se enciende.

Por suerte rondaba por casa el ordenador viejo que, a pesar de ir casi a pedales y no llegar si quiera a los 20GB de almacenamiento, al menos me hará el servicio durante estos días en que lo lleve a arreglar.
Menos mal que no le hice caso a mamá las innumerables veces en que dijo que había que tirarlo de una vez, porque hace un tiempo también se me rompió la pantalla TFT y tuve que tirar del antiguo pero socorrido PHILIPS del siglo II a.C..
No hay mal que por bien no venga, que diría mi abuela. Eso sí, a Dios y vosotros mismos pongo por testigos que a ese proyecto de informático no le pido ayuda nunca más.
He dicho.
Por supuesto que no puedo alegrarme de la muerte de una persona ni mucho menos deseársela a nadie, pero desde luego hay fallecimientos que duelen más que otros, del mismo modo que hay gente que tienta más a la suerte que los demás.
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Para sus seres queridos es una desgracia, no hay duda, pero ¿merece este mozo adicto a la adrenalina tantos homenajes y palabras de admiración cuando fue él mismo quien le puso en bandeja a quien porta la guadaña la posibilidad de llevárselo para siempre por su hazaña? ¿Y encima que le den a su familia una indemnización de 30.000 €?
¿Es, si quiera, razonable que la muchedumbre silbe a Capuchino una vez se le ha sentenciado a muerte sólo porque su instinto y su propio miedo le llevaron a tratar de defenderse?
Eso sí, que no decaiga la fiesta.
Lo siento, pero no soy capaz de entenderlo. Por eso mismo no puedo dejar de gritar desde este modesto espacio:
¡NO a los San Fermines!
¡Basta ya de muertes sin sentido, independientemente de la especie a la que pertenezcan!
Papá llevaba varios años sufriendo mareos, taquicardias y pérdidas de conocimiento de modo inesperado cada cierto tiempo. Tras años de pruebas médicas de todo tipo y frecuentes visitas a hospitales y especialistas parece que detectaron la causa: su corazón estaba un poquito pocho.
Por eso mismo ayer mismo le implantaron un marcapasos que al fin le permitirá llevar una vida completamente normal, incluyendo la práctica moderada de deporte.

Justo en el momento en que recibía la llamada de mamá desde el hospital, diciéndome que todo había salido a la perfección y que tan sólo deberían esperar unas horas para recibir el alta (hay que ver la velocidad a la que avanza la medicina), al nene le daban el resultado del examen que acababa de realizar unos minutos antes: ¡APROBADO! ¡YA PUEDE MANEJAR CAMIONES!
Creo que esos fueron los dos minutos más intensos que he vivido en muchos meses.
Casi llega a parecerme mentira que un lapso de tiempo tan corto pueda resultar tan importante como para hacer de un dia completo el mejor que recuerdas últimamente (o el peor) e incluso marcar el fin de una etapa y el comienzo de otra, pero lo cierto es que, ahora mismo, me siento genial.
Papá siempre fue un hombre bastante peculiar.
Pese a haber nacido y vivido toda su vida en una gran ciudad como Madrid, su gran ilusión fue la de marcharse a una granja en medio del campo y allí practicar el autoabastecimiento a base del cultivo de sus propias frutas y hortalizas, el cuidado alguna gallina y otros animales, el trueque con los vecinos, etc.
Diría que por culpa de una crisis que se ha cebado como nunca con la construcción ahora atraviesa una de las peores épocas de su vida; Y ya no es sólo por el hecho de llevar varios años sin trabajo, sino por no poder sacudirse de encima esa impotencia de aún queriendo hacer las cosas, no tener la más mínima oportunidad.
Creo que fue así, para el hastío de mi madre, como encontró en las plantas de la terraza una gran distracción. Y es que de un tiempo a esta parte le ha dado por ponerse a sembrar en pequeños macetos todo aquello que sea mínimanete aprovechable: guindillas, pimientos, tomates, patatas y hasta melones.
Según él, las flores son para llevarselas a los muertos. Y a falta de pan...
Entre todas las peculiaridades de las que hablaba, aparte de fabricar sus propios tiestos con todo lo que encuentra, podríamos incluir la manía que tiene de abonarlo utilizando para ello los recursos más inverosímiles (de ahí las constantes riñas de mamá) el último de los cuales consistía en mezclar la tierra de los tiestos con los restos de la tierra de la cobaya (con todos los residuos orgánicos que esta produce).
Sin embargo, lejos de ver que esta sustancia de fabricación casera ayudaba al crecimiento de aquello que tenía sembrado se encontró con un suceso de lo más curioso: a partir de la comida que se había caído en la jaula y se había mezclado con la tierra, nació lo siguiente:
¡Tres hermosos girasoles!
Aunque uno de ellos se secó antes de crecer, los otros dos si que llegaron a hacerlo lo suficiente como para dar una cantidad considerable de pipas que, por supuesto, ya ha tostado y salado, a pesar de que no hay quien se las coma por lo pequeñas que son.

Ahí no acaba la cosa, porque en otro tiesto puede verse una planta de maíz de la misma procedencia a partir de la cual ya empieza a creer una mazorca.
Lo que no haga este hombre…
Mucha gente se opone al matrimonio (o a la vida en pareja): que si la otra persona te controla, que si la monotonía, que si la convivencia quema mucho, que si el amor se acaba, que si las broncas...
Pero no todo podía ser malo.
Y es que un estudio realizado por científicos suizos y finlandeses publicado en la prestigiosa revista British Medical Journal, ha demostrado que convivir con el ser amado reduce en un 50% el riesgo de sufrir demencia y Alzheimer al envejecer.

Eso sí, los datos también indican que enviudar o divorciarse alrededor de los cincuenta años triplica las posibilidades de desarrollar demencia, razón por la que la coautora de la investigación sugiere que un tratamiento preventivo en adultos que han perdido a su pareja podría reducir la incidencia del Alzheimer y la demencia, y evitar así que se cumplan los pronósticos de los expertos, que estiman que en 2040 habrá 81,1 millones de personas afectadas por estas enfermedades.
A la espera de la cura definitiva, supongo que cualquier propuesta y/o investigación es buena cuando se trata de paliar los efectos de una enfermedad tan terrible.
¿Es un HOAX? ¿Publicidad viral? ¿Extraterrestres? ¿Una especie viva hasta ahora desconocida? ¿Era cierta la leyenda de los monstruos en las alcantarillas? ¿O proceden del exterior?
Nadie lo sabe...
El caso es que lo que debía ser un control rutinario de las alcantarillas del barrio comercial de Cameron en la ciudad de Raleigh, en Carolina del Norte (EEUU), terminó en una sorpresa de dimensiones mayúscula cuando los obreros descubrieron unas extrañas masas gelatinosas y nauseabundas que parecen seres vivos (bastante asquerositos, eso sí).
El vídeo en el que se muestra al organismo palpitando ante la cámara ha sido colgado, supuestamente, por uno de los operarios a Internet. Y como no podía ser de otro modo, las apuestas, comentarios y dudas sobre su origen se cruzan por toda la Red.
¿Nos jugamos algo nosotros también?
Desde China nos llega el último grito en cuanto a protección solar se refiere:
Dos mujeres caminan con la cabeza cubierta por la playa de Qingdao, en China.
Las capuchas que llevan son una moda para evitar las quemaduras del sol. ¡Hay que fastidiarse! Y yo que hace tan sólo unos meses me quejaba del gorro de baño...Al menos en este caso el artilugio en cuestión te permite ir a la moda porque si os fijais la gama de colores es tan amplia que resulta casi imposible que no vaya a juego con el traje de baño.
Y lo mismo vale para un roto que para un descosido porque igual que te vas a la playa te puedes ir a robar un banco...
¿Qué más se puede pedir?
Foto: John Wong / EFE | Vista en El Mundo.